Coca-Cola y la Ley Seca en Atlanta el 25 noviembre 1885

Seguimos explicando cómo se comporta una campaña de marketing viral:
El viral se extiende en todas direcciones. Se puede controlar el mensaje, el interés que previsiblemente despertará y el modo en que se va a intentar propagar. Lo que se demuestra incontrolable es el tiempo que tarda en funcionar de modo eficaz.
Y esto es porque una vez lanzado se pierde el control del mismo, y en la red de conectores hay atajos, coincidencias, hechos azarosos y casualidades que siempre van a ejercer su influencia, en particular en la rapidez o lentitud en que se propagará.

Un ejemplo muy significativo, aunque sobradamente conocido, de cómo el azar es determinante fundamental en el éxito de un producto es el de la Coca-Cola.

La fórmula original de la Coca-Cola se consiguió al intentar solucionar un problema, y éste no era otro sino la aprobación de Ley Seca en Atlanta el 25 de noviembre de 1885.

El creador del popular refresco, John S. Pemberton obtuvo la famosa y protegida fórmula al intentar quitar el alcohol del producto que había fabricado, y que en aquel momento se llamaba French Wine Coca. Era una especie de vino basado en la infusión de hojas de coca, añadiendo nueces de cola de Ghana, ambos productos con un principio activo común: el alcaloide de la cafeína, y a los que añadía damiana (hoja deshidratada de la Turnera difusa de América Tropical), un ingrediente con efectos tónicos y afrodisíacos.

Al votarse la Ley Seca se vio obligado a experimentar una nueva bebida “sin alcohol”. Y así, quitando la damiana y mezclando las hojas de coca con las nueces de cola en distintas proporciones, nacía la bebida más consumida y más universal del siglo XX, fruto de la casualidad y por razones que no podían ser previstas a priori.

Era el año 1.885 y se gastaron 100 dólares en publicidad. Sin embargo, hasta 1.938 la bebida no logró el nivel de popularidad suficiente, que ya se ha manteniendo creciente hasta ahora. Muchos años si se compara con el tiempo y la forma en que hoy se desarrollan los acontecimientos.

En este sentido, en el sentido de la velocidad de propagación de conceptos, empresas, productos o virales, la red Internet ha creado una nueva forma de relación respecto a la información que nos transmitimos unos a otros.

El esfuerzo de enviar un email es mucho menor que el de hacer una llamada telefónica, o salir a visitar a un amigo. En la llamada telefónica a menudo nos preguntamos si será el momento adecuado, si estará en ese momento la otra persona, si le vendrá bien o tendrá interés en hablar con nosotros, o sencillamente si estará en casa. Visitar a un amigo plantea unas cuestiones similares, incluso solemos telefonear antes para asegurar la cita. No queremos presionar ni molestar a los demás.

Al enviar un email estas consideraciones no se plantean. Lo remitimos y ya lo leerá cuando quiera o cuando pueda.

Esto es un cambio muy importante.

Y también es muy útil al viral el esquema de una red de ordenadores que nos une por pequeños detalles y aficiones sin que suponga ningún compromiso. En el ejemplo del medicamento contra el colesterol, ahora cabe la posibilidad de que un médico, además de contarlo entre su círculo diario de amistades, lo cuente a otro médico que no conoce en absoluto, incluso de otro continente, y con el que únicamente tiene en común en principio que ambos suelen visitar un blog con el esquema de foro de debate sobre enfermedades cardiovasculares que además ninguno de los dos ha desarrollado, sino que es una página web o un blog de un laboratorio con una zona de discusión.

Es una relación muy débil y superficial en su origen, desde el punto de vista personal, pero que puede empezar un proceso de expansión en el otro continente porque aquel médico tiene amigos, familia, conocidos, colegas, etc.

Este nuevo tipo de contacto que provoca la red resulta evidente para cualquiera que hoy día tenga durante un tiempo una cuenta de correo electrónico.

A todos nos llegan pequeños chistes, juegos, bromas, comentarios más o menos interesantes sobre muchos temas y no tenemos ni idea de cómo ha sido. Leemos que quién nos transmite el mensaje es alguien que no conocemos y no tenemos ni idea de quién le ha dado nuestra dirección de correo electrónico.

Muchas veces pensamos que las cientos de empresas que se dedican a capturar direcciones de correo para vender esa información nos están dando la lata, pero muchas otras, si el mensaje nos parece interesante, divertido o algo que deberían ver otras personas, sencillamente lo reenviamos hacia ellas, sin mayores complicaciones.

Vemos que los conectores ponen en contacto a unos grupos con otros constantemente, que un tipo de información se bloquea en ciertos grupos y otra sigue su camino, que Internet puede acelerar y amplificar el efecto, y en definitiva que un viral puede atravesar fácilmente los mercados.

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Publicado en interactivo, marketing, Publicidad, social
One comment on “Coca-Cola y la Ley Seca en Atlanta el 25 noviembre 1885
  1. La pagina de tu Blog se ha actualizado…

    [..]Articulo Indexado Correctamente en la Blogosfera de Sysmaya[..]…

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